La comunicación como herramienta del opresor

La imagen que vemos es un típico ejemplo de como un medio de comunicación instala sistemáticamente en el imaginario popular una visión del mundo que fortalece la opresión de una clase social, de un fenotipo y de la institucionalidad represora.  

Aquí observamos muchísimas cosas.  Es el medio ideal para mostrar a un hombre adulto mayor visiblemente afrodescendiente en una situación compleja, que el periódico no pierde oportunidad de retratar.  A su lado, un agente policial sonríe para la cámara, mostrándose afable, distendido - más aún - riéndose.  Se puede inferir que la situación le parece jocosa.  Como pie de foto el medio explica su versión o la versión del agente.  Cualquiera puede ver que la letra "o" entre las dos opciones nos indica que hacen una suposición.  No saben qué hace el hombre ahí y evidentemente ni siquiera les merece la pena preguntar.


Esta es la primera plana de un tabloide local en Panamá, se trata de la foto de portada, la que rodará de mano en mano y de lugar en lugar durante todo el día y tal vez durante toda la semana.  Sabemos que al ver esta foto, recordaremos alguno de estos mensajes:
  • La gente pobre vive en la basura
  • La gente pobre es afrodescendiente
  • Los afrodescendientes son gente pobre
  • La gente pobre es ignorante
  • La policía es impotente ante las malas decisiones de la gente pobre e ignorante
  • El basurero es el lugar de la gente pobre
  • El policía es bueno por definición
  • La policía nos protege de la gente pobre
  • La gente pobre es insalubre
  • La institución policial vigila en los basureros
  • Los viejos son un problema
  • Los indigentes están locos
  • (Escríbame contándome qué otro mensaje ve aquí)

De esta forma, se perpetra la opresión social.  El individuo es catalogado y todo cuanto se parezca a este individuo es sujeto de control policial.  Hay que vigilar.  Podrían explicarlo de mejor manera Pierre Burdeau y Michel Foucault en sus respectivas hipótesis sobre la Cultura del Poder y Vigilar y castigar.   Estas son maneras de colocar a cada quien en su lugar, de enseñar a nombrarlos, de fijar en la mente la fisionomía del enemigo.  Así, nosotros andaremos por las calles con miedo a esta fisionomía, le tendremos miedo a cualquier negro que se nos cruce por la calle, aun cuando sea idéntico a nosotros, a nuestros familiares y amigos.   Rechazaremos o cuando menos, tendremos en menor estima a todo aquello que los medios nos repiten como malo.

El resultado es preciso.  Seguiremos eligiendo como autoridad al otro, a la fisionomía que se nos muestra como exitosa.  El opresor, quienes nos tienen señalados y condenados, triunfa en cada momento.  Debemos entregar a ellos nuestros recursos, porque solamente ellos pueden administrarlos, sólo ellos son capaces, porque ellos nunca estarán en esta situación, no son "gente pobre", son mejores que nosotros.

Pensémoslo bien, los medios tradicionales trabajan todos los días para repetirnos el mensaje.  La página policial es un invento excelente para esto. Aprendemos a desconfiar de ese modelo que nos muestran.  El trabajo está hecho.

Necesitamos un nuevo modelo de comunicación entre nosotros, uno que no esté permeado por la visión colonizadora, donde los pobladores originarios no parezcan los malos.  Necesitamos desenmascarar esta versión amañada de la realidad.  Sólo así empezaremos a confiar más en nosotros y menos en ellos.  Solamente así comenzará nuestra liberación de las cadenas.

1 comentario:

Kafda Lavie dijo...

También leo que a la gente pobre hay que echarla a la basura. Más si la sonrisa de portada del policía me recuerda al slogan institucional: "Si la botas, se nota."