HomeLess
In a certain city
where ghosts can effortless be seen
they decided to call them homeless people.
No one knows
when was it that they passed away,
they are not anymore living souls
they aren’t anything but specters
who pretend to be sleeping on the sidewalks.
If by any distraction
people get into the streets they live in
and come across with such an apparition
they’ ll rush their steps
deepen their look into themselves
into the traffic lights,
change the radio station, or
if so much fears allow them
throw some coins in the air.
Ghosts, always the same color
- greenish ochre –
seem to call out coming times,
and multiply themselves
flying among trashcans
bridges, parks, windshields,
sometimes carrying bags
filled with people’s memories
or stones for the Little Red-Cap’s wolf.
Inhabitants,
faithful contributors
to the homeless trust
expect some gratitude for their selfish gifts,
and ghosts
- always generous –
give them so,
even when in their minds
they really fell sorry knowing that
to be a ghost
all you need is
a stroke of fortune.
| Reacciones: |
Mensaje en la niebla para el hermano mendigo
quiero como mi mano
tu mano sucia y viajera
para extenderla a esta gente hermosa,
pedir un sol en la madrugada
un pan sin necesidad de mesa
y rogar un beso en la frente
cuando ya todos los ojos
ardan en el aire.
Hermano,
yo también estoy amparado
a una cuneta a las orillas de la vida.
Sigo la ruta del afán y el desacierto.
Yo sólo pido las migajas de un aroma
pero esta ciudad está hecha de espinas.
Grande es la sombra.
Grande el hambre que tengo.
Hermano mendigo,
como tú,
yo también huelo a las heces
de un corazón canceroso que grita a medianoche.
A mí también la lluvia me martilla los huesos
y el frío me deja su veneno blanco sobre los poros.
Como tú,
tengo mil caminos como mil formas
de morir y no morir con pasos ciegos.
Sedienta es la tormenta en una esquina o bajo los puentes;
los dos sabemos de su mano terrible
que sube desde el charco para ahogarnos las lágrimas.
(Niñas bonitas
asquean por nuestra piel de oruga
y niños valientes
le lanzan piedras a nuestro trémulo cariño desde los balcones.)
Oh, hermano mendigo,
yo también tengo un saco en los hombros
y llevo una rosa, ahí,
donde los demás sólo ven basura…
Este poema es de Vladimir Amaya, poeta salvadoreño.
| Reacciones: |
Crucifíquenlo!!!

En el periódico "El Siglo" se anuncia que la comunidad de Campo Limberg en la ciudad de Panamá se queja. El problema es un indigente que se pasea semidesnudo por la calles del sector y que busca comida en los basureros, que pide dinero y que anda "medio desnudo". Pero la mayor preocupación parece ser que "los niños tienen miedo cada vez que ven a este hombre pasar".
| Reacciones: |
El hombre invisible
MISIÓN: Sensibilzar al público e incitarlos a que compren la revista de indigentes fiftyfifty.
IDEA: a menudo los indigentes piensan que la gente como que mira a través de ellos. Eso fue lo que mostramos en nuestra promoción navideña (Revista Fiftyfifty).
Lutz, indigente desde hace más de 15 años, intentará vender el número de Navidad de la Revista Fiftyfifty impresa. Una cámara de video registra lo que sucede detrás de Lutz y un proyector lo refleja sobre él. NO ME IGNOREN, dice un letrero hecho a mano delante suyo.
RESULTADO: Una gran cobertura en los medios a nivel nacional. Y la venta total de la edición navideña de la revista Fiftyfifty!!!
Qué fácil estrategia de mercadeo, dicen algunos comentarios por ahí, pero es más fácil seguir ignorando a los congéneres. Fiftyfifty es una revista alemana, que más bien es un programa para ayudar indiGentes, reinsertándolos en la sociedad o apoyándolos en asuntos de salud, en su alimentación y muchas veces hasta encontrando a familiares que no sabían de su estado. Su principal fuente de financiamiento son las ventas de la revista y otros productos, pero también reciben donaciones. La autora de Harry Potter es una de sus grandes donantes, y en una entrevista que concedió a la misma revista dijo que su niñez había sido muy dura y que por eso ella sabía lo que era estar necesitada y no poder recurrir a ningún familiar o amigo.
Lo cierto es que ya montado el proyecto, no es difícil apoyar, porque con creatividad, el equipo de Fiftyfifty ha sabido trabajar de manera sencilla y bien esquemática (como buenos alemanes) para garantizar sus objetivos. De este tipo de cosas hablo yo, cuando me refiero al Capital Social. Tenemos que ser sociedades en las que el Estado tenga sus responsabilidades y los ciudadanos también asuman las suyas, porque si hay una cosa que necesita un ser humano es al menos una mirada que le salve.
p.d.: si entiende alemán, dése una vuelta por la revista en www.fiftyfifty.galerie.de
y, ya saben, NO LOS IGNOREN.
| Reacciones: |
Hay vida en el cementerio


| Reacciones: |
Bondad y Libertad

| Reacciones: |
Cuando niños, si no dábamos en el gusto a los adultos y no accedíamos a sus enojos y caprichos, nos amenazaban y atemorizaban con el viejo del saco. Eran los mendigos, los indigentes, los limosneros, los vagabundos, a los que ahora denominan como personas que se encuentran en situación de calle. En Francia, son atracción turística, los famosos ”clauchards”...
(para ver la entrada completa pinche aquí)
| Reacciones: |
creer en la poesía

| Reacciones: |
Roberto
Roberto llega un rato más tarde desde la Vía España. Ha visto a Lencho y se acerca para ver qué pasa. Lencho lo distingue e inmediatamente sabe que está recién despertado. Seguramente pasó mala noche.Viene con un cartucho grande y una cara de hambre disimulada. Agradece que el otro le extienda un poco de su comida. También acepta el libro, aunque temeroso de ensuciarlo. Los dejo interactuar y me aferro a mi timidez. Ellos también han sido sorprendidos por el momento.
| Reacciones: |
Cambia de estación en la radio
"...apura el paso,
sumerge la mirada en sí,
en el semáforo,
cambia de estación en la radio,
o bien,
si el terror se lo permite
tira al aire algunas monedas".
para ver el texto completoLa fotografía muestra a un conductor que mira hacia abajo dentro de su auto. Creo que tocaba la radio, o tal vez buscaba monedas, pero la luz seguía en rojo y él no abría las ventanas. No hubo oportunidad de explicarle qué queríamos de él, nunca bajó el vidrio, ni levantó la mirada, ni pareció intentar calmarse...
| Reacciones: |
una venta
Una de las ventas de Lencho. | Reacciones: |
Lencho Flores

| Reacciones: |
La entrevista
Ahora Alexandra tiene la oportunidad de mirar a los ojos a Lencho y le pregunta cuántos años tiene de estar en la calle. "Muchos" -le contesta él con una sonrisa.
Lencho se alegra de que venga la televisión a filmarlo porque así su hermanita lo verá. Hace tiempo que no la ve, y ella ha querido internarlo dos veces. Pero él dice que no sirve para estar encerrado. Ya se habituó a la calle.
Le muestra los tesoros que se encontró. Son objetos preciosos, pero tal vez de poco valor comercial. ¿Cómo saber, si ni él mismo ha querido asegurarse? Quizás es mejor no saber. Ahora por lo menos piensa que son un tesoro.
Ahora el turno es de Roberto. Antes escuchaba a Lencho atentamente. También tiene algo que contar. En su caso también fue mala suerte, dice.
Alexandra sigue la entrevista. Ahora es más difícil escucharles. Este hombre habla muy bajo, como si no tuviera mucho vigor. Tose de vez en cuando, y se ve que se apena por eso. Su historia no tiene para él nada espectacular, con ella se va dando cuenta del error, de que en su caso no es tan mala suerte. Es joven y todavía puede que tenga tiempo. Salir de la calle es el reto que se ve difícil. La esperanza no es muy clara porque para volver al mundo que él dejó haría falta como volver a nacer de nuevo.
| Reacciones: |
Primer intento. Roberto busca en la basura.
Tony y yo tratamos de mirar desde la acera para ver si hay personas, pero al parecer ya no es hora de seguir en ese hueco. La vida en ese cruce es bastante movida. La esquina donde estamos tiene ventas de todo tipo de cosas. Aunque hay dos grandes supermercados, muchísimas tiendas y comercios, afuera se vende y se compra con igual ferocidad.
De pronto me salta a la vista un hombre joven y alto de piel oscura que revisa un basurero en la parada de buses. Lo observo un minuto y me hago la historia en la cabeza. Pienso que en cuanto le proponga la venta de "IndiGentes" y que las ganancias son suyas, acepatará de inmediato. Es tan alto que no tengo valor para afrontarlo. Tony se anima y lo aborda con unos ejemplares en la mano. Mientras le explica, yo observo que se quita un guante y con la mano ya desnuda se quita el otro guante. Los mete en el cinto y toma el libro. Lo ve, lo abre, se queda un rato como pensando y dice "lo siento". Lo siento - repite - yo no sirvo para vender nada. Nunca he servido. Soy penoso, sumamente penoso. Prefiero no tener nada que ver con la gente".
| Reacciones: |
En otra cosa
Entonces veo a un hombre colgado de unas muletas pidiendo dinero en una esquina. Me le acerco y me pide una ayuda. Le hablo, mientras Tony me espera disimuladamente a unos metros. Este hombre tiene casi mi estatura, pero no estoy segura si es por su condición que lo veo más pequeño. Le pregunto qué hace ahí en este lugar y me dice que vende lo que sea.
Segura de mi éxito, saco unos cuantos ejemplares y le explico mi idea. "¿Poesía?" - me inquiere desconcertado. Si -le digo- hoy es el Día Mundial de la Poesía y es posible que algunas personas estén interesadas en leer poesía. Entonces el me mira con cara de situación y me dice "Bueno, es que yo estoy ocupado, tengo que hacer unos trámites y no me puedo comprometer con nadie ahora mismo. Estoy aquí para otra cosa. Eso no".
Una señora que vendía billetes de lotería y bolsitas de guandú a un metro me grita: "Es que a él lo que le gusta es pedir, váyase mamita, no pierda su tiempo con él, que a él lo que le gusta es pedir". Entonces yo lo miro nuevamente como preguntándole si era cierto. El hombre me mira y me dice "de verdad, estoy ocupado, hoy no puedo".
| Reacciones: |
Plan B:
Hay una cuadrilla en Río Abajo dispuesta a entrarle al asunto. Yo pensaba más bien en otros personajes, pero desde ya puedo ver la primera dificultad. Son asuntos incompatibles. La poesía, digamos, es y no es una cosa de la calle.
Plan B: Saldremos a ver qué pasa. Llevamos unos 96 ejemplares, porque hemos guardado 3 para la biblioteca y uno para mi.
Rectificación del Plan B: Llevamos unos 85 ejemplares, puesto que algunos participantes exigen su copia y se comprometen a pagarla dando un dólar a un indigente. Eso no es exactamente la idea. No sé si ayuda, pero de alguna forma es diferente a la indiferencia.
| Reacciones: |
Portada

| Reacciones: |
Plan A:
No sé quién soy yo para juzgar a los demás bajo la visión de mis propios temores. Sólo cuento con la observación, con la experiencia que desde hace años comparto con otros en semáforos y esquinas. Esta sería una oportunidad para constatar o para desmentir mis teorías. ¿Acaso la gente desprecia, ignora y teme a los indi...? Gentes! Ellos también son Gente.
Plan A: El día mundial de la poesía, 21 de marzo, entregaremos un paquete a unos cinco o seis indigentes, previamente identificados, quienes los venderán y obtendrán las ganancias.
| Reacciones: |
a dos pulgadas de un indigente
Pero cuando veo asomarse a un piedrero1, cuando lo veo venir de auto en auto con un vasito en la mano, sin algo que vender, con las manos curtidas y el aspecto siniestro de un espanto, subo inmediatamente la ventana, como si con eso levantara una fortaleza entre el miedo y yo.
Ahí estoy, rogando a Dios que cambie la luz antes de que el tipo llegue a mi ventana. Eso no pasa todo el tiempo, así que en ocasiones me toca tenerlo ahí, al lado, esperando mi contribución a su causa. A veces digo "no, gracias" y me siento ridícula, estúpida, malagradecida, infame. Cargo con esa culpa hasta el próximo semáforo y ya tengo listo mi impuesto a la miseria. Para hacérselo llegar bajo el vidrio apenas lo necesario: dos pulgadas, por donde salen unas monedas que yo procuro agarrar apenas con la punta de los dedos. El hombre lo entiende y acomoda la mano para respetar mi horror de llegar a tocarlo. Transacción completa.
(1) denominación popular para persona con aspecto de drogadicto, como si no fueramos todos un poco drogadictos, gente de muy mal vivir - si es que eso se puede llamar vivir. Viene de la palabra "piedra", la cual aparentemente es una droga de malísima calidad, pero más barata. En fin, en Panamá hemos optado por llamar piedreros a eso que nadie quiere ser y que vive en las calles, hecho mierda.
| Reacciones: |
Un poema
De hecho, hay poemas solitarios. No caben en antologías porque cuesta hacerlos encajar en una colectividad. Así es como se quedan solos en cuadernos, hasta que se pierden. Viven y mueren esperando su destino, y ese era el destino de IndiGentes. Ese era, hasta que hablando del libro de Janacs, me percaté de que la sencillez podía engrandecer suficientemente a la palabra, como para honrarla. La palabra no necesita reglas de publicación para llegar, es en verdad un acto de soberbia limitarla, hacerla esperar como a una señorita de dos siglos atrás.
| Reacciones: |
Texto
En una ciudad
en la que los fantasmas
pueden verse sin esfuerzos,
decidieron llamarles indigentes.
Nadie sabe
cuándo fue que murieron,
pero ya no están
de cuerpo presente,
ya no son más que espantos
que fingen dormir en las aceras.
Si por descuido,
en esa ciudad
se transita por las calles que pueblan,
si con uno de ellos
alguien se encuentra;
apura el paso,
sumerge la mirada en sí,
en el semáforo,
cambia de estación en la radio,
o bien,
si el terror se lo permite
tira al aire algunas monedas.
Ellos, los fantasmas,
siempre del mismo color
- ocre verdoso -
a veces parecen evocar
tiempos venideros,
y se hacen más
volando entre tinacos,
puentes, plazas, parabrisas,
unos con bolsas llenas de recuerdos ajenos,
otros con piedras
para el lobo de caperucita.
Los habitantes,
fieles tributarios
al banco de indigentes
esperan gracias
por sus dotes egoístas,
y los fantasmas
- siempre generosos -
se las dan,
aunque en el fondo
sienten pena, porque saben
que para ser fantasma
sólo se requiere
un golpe de suerte.
| Reacciones: |


